JUGANDO

SIN PARAR

Niños jugando con tiza
Poco aficionado a la música

Jugando descubrimos,

observamos y

analizamos el mundo que nos rodea.

 

Jugando ganamos y perdemos.

Somos uno mismo, y a la vez muchos otros distintos.

Hacemos que nada sea lo que parece ser.

O hacemos más evidente lo que ya es.

Jugando aprendemos a respetar los límites,

a desafiarlos y

a reescribirlos.

 

Jugando las emociones surgen espontáneamente,

pasando de una a otra,

sin censura.

Con las interacciones

y la experimentación que el juego nos proporciona,

aprendemos a hacer, a comportarnos y a ser.

 

Jugando nos desarrollamos.

 

Jugando en gerundio, ya que es un tiempo relativo.

Que empezó y nunca está dispuesto a terminar.

 

Jugando por y para siempre.

Anillo de bombillas
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